jueves, 2 de diciembre de 2010

El frenesí del aristócrata

Llevaba aquella noche un saco negro, corbata elegante que aprieta muy bien el cuello muy ceñida a la fina camisa blanca que se había comprado hace algunos días, un pantalón que luce casi nuevo, zapatos perfectamente lustrados que, a pesar de la tenue luz de la noche en la calle silente, pueden verse brillantes de lejos; un sombrero de copa no tan alto, un bastón marrón de madera muy fina, el caminar con garbo, la elegancia era su principal característica, sin embargo, caballero como solo él, afrontaba con hidalguía la mustia infinita a la que el desamor lo había condenado.

Camilo de la Borda y Sánchez Vizcardo lucía su andar esta vez algo cancino a lo largo de la calle atiborrada de mujeres casquivanas que buscan algo de dinero a cambio de placer. Volvía a sus putas cuando tenía algún problema que lo apenaba infinitamente, no cuando algo lo preocupaba sino cuando algo lo ponía muy triste, era la excusa perfecta para ir en busca del amor frustrado que lo mantendría vivo por algunas horas de una noche de frenesí en la que, entre el humo y algún vals, intentaba olvidarse de toda la aversión que sentía hacia el mundo y el hastío que tenía hacia las mujeres, cansado de sus jugarretas infames y canalladas de mala sangre.

-Don Camilo, después de tiempo por aquí.
-Ya va la mala vida acechándome, me tira para abajo.
-Véngase conmigo, yo sé cómo relajarlo, no se ponga tenso, olvídese de todo.
-Como si fuera tan fácil, al menos lo intentaré por esta noche y mire que el cielo es benevolente y muestra el reflejo claro de la luna, romántico ¿no cree?...
-Usted siempre tan ocurrente, don Camilo. Felizmente la guardia esta noche no nos ha caído, la noche está fría, quizás eso lo ha espantado un poco.
-Sí que soy suertudo, por cierto, está usted guapísima.
-Siempre tan galante, don Camilo.

La calle tenía sendas puertas pequeñas que se enfilaban mostrando unas luces que hacían más llamativo el lugar y contrastaba con el extraño cielo invernal de aquella noche, en las esquinas, las guitarras y las voces melancólicas se dejaban oír, el olor del licor presente era el de pisco, puro, seco y volteado, como tragando la pena con todo el ardor que produce en la garganta un buen sorbo. En medio, señoritas con poca ropa invitaban a algunos caballeros que a pesar del desenfreno en el que la noche podía caer, sus atavíos y prendas se mantenían en su lugar, como los señores que eran, caminando y observando, sigilosamente para ver cuál era la compañera de turno aquella noche.

Aquella noche aciaga del corazón para Camilo, el licor en esa habitación lo hizo un poco más feliz. La bella señorita que lo acompañaba sabía que siempre frecuentaba aquella calle cuando algún mal de amor lo apenaba, y entonces era su fiel compañera por algunas noches, lo llenaba de palabras de amor que necesitaba oir. Sin embargo, esa noche fue distinta, no había sido unicamente una simple decepción, tenía que ser algo mucho más fuerte, algo que lo mueva a tomar con tanta ira, que haga no importarle lo que podía suceder después, muy a pesar de su prudencia y de sus correctos modales de 'dandy' que tenía.

-Algo le ha pasado, algo muy fuerte don Camilo...dígame por favor y ya deje el trago un momento.
-Déjeme, déjeme Princesa, necesito de esta medicina y necesito aún más de usted esta noche. Prenda la radiola, hágalo y póngame ese disco, ese que usted sabe que me gusta tanto...
-La de el amor lejano, ese amor que no está.
-Esa canción hoy no...
-¿Entonces?
-La de una mujer cruel, inefable, avara...(llevó el vasito lleno de pisco hacia su boca y lo sorbió todo casi sin respirar, mientras cerraba los ojos muy fuerte, las lágrimas salieron) que se ha llevado todo de mí.
-Una mala mujer, ¿no es así, don Camilo?
-Una mala hembra que me ha dejado arruinado, arruinado Princesa.

Camilo dejó caer su saco e inmediatamente Princesa lo recogió, lo acomodó encima de un perchero donde también dejó el sombrero y el bastón, lo miró fijamente a los ojos y empezó a besarlo suavemente, sin prisa, como deteniendo cada momento para que sea eterno, para que Camilo no tenga que pensar más en el mañana. Se sacó lentamente el vestido usado pero elegante que tenía, dejó lucir su perfecta anatomía: senos rosados, redondos y grandes, el vientre plano y un cabello ondulado que le caía por encima del hombro. Así, con el sexo descubierto se acercó entonces otra vez donde Camilo, le quitó la correa que sujetaba el fino pantalón que traía y ambos se entregaron al placer máximo de la noche, a ese placer que puede vencer incluso al recuerdo más aciago, al fin y al cabo el placer es solo la prolongación de nuestros deseos frustrados por algúna desventura ocasional y se convierte en la expresión de lo que no podemos canalizar con palabras, todo se consume en el cuerpo del otro.

-Si en el ministerio se enteran de que estuve aquí otra vez, el país se quedará sin representante de relaciones exteriores.
-Eso ahora no importa, quítese por un momento su cargo y su vida política de la cabeza, está aquí, conmigo y no importa nada más.
-En breve va a amanecer, he excedido el tiempo, no importa, es usted la compañía perfecta, lástima que no solo sea la mía...por el dinero no se preocupe.
-Hoy no me interesa el dinero, don Camilo.
-¿Cómo dice?
-No me interesa, me importa usted y terminar esta vida de una buena vez.
-¿Se quiere matar? mida sus palabras y no me asuste, ya bastante tengo con todo esto.
-No, don Camilo, eso jamás. Me refiero a que quiero salir de este mundo, de recibir hombres diferentes cada noche, de respirar fragancias distintas, de besar labios extraños, de mostrar mi sexo a todos y que nadie lo aprecie, sino que lo usen como un juguete y que luego me paguen por eso, me siento mal.
-Es usted una persona sabia, mi amada Princesa, ¿y sabe? usted no tiene la culpa de estar aquí, solo le falta esa motivación para salir, para ver las cosas diferente.
-Usted me da esa motivación cada vez que viene, me hace sentir segura, viva.
-Por eso siempre vuelvo a usted, es recíproco entonces.
-Quédese, sáqueme de aquí, debemos irnos lejos, en usted he redescubierto mi sino, mi vida misma.
-¿Me lo está proponiendo en serio?
-En mi vida hablé más en serio.
-Tendría que renunciar al ministerio, sabe usted cómo es el presidente Bustamante y Rivero con estas cosas, mi imagen se vería afectada, el país depende...
-El país no depende del ministerio de relaciones exteriores, ¿qué no lo entiende?, sé que me ama en secreto y por eso me busca, sé que me desea con demencia, el Perú no se va a acabar porque Bustamante se quede sin ministro...además, ya lo están cocinando, lo debe saber, el general Odría.
-¿De qué me está hablando?
-Se olvida el señor ministro que yo soy la puta de los más altos militares, que todos vienen a contarme sus porquerías y sus enredos amorosos y políticos. A Bustamante lo están acorralando, no le queda mucho, el golpe es inminente y el propio ministro Odría estaría a cargo, van a pedir la persecución de la cúpula aprista, es un plan casi infalible porque Bustamante se va a negar.
-Eso quiere decir que...
-No le queda mucho tiempo, ministro. Vámonos, dejemos todo esto, olvidémonos, vayámonos a otro lugar donde podamos volver a vivir, no piense más en política, además, la relación entre el Apra y el Frente Democrático es casi insalvable, vámonos por favor...
-En el devenir del tiempo se manifiesta la hidalguía para asumir las consecuencias de nuestros actos, es menester que esté donde tenga que estar, es un compromiso ético.
-El país jamás se lo va a reconocer, y se arrepentirá de no haberse ido junto a mí, reconsidere su decisión, sé que usted me quiere, que me necesita, que tiene una pena grande de amor que lo trajo hasta aquí, no vuelva a lo mismo.
-Es hora de marcharme, le ruego no haga más comentarios sobre el tema, debo salir ya mismo.
-Sabe dónde encontrarme, sabe que lo voy a estar esperando.

Cerró la puerta y salió raudamente hacia la avenida principal, en su mente se habían mezclado mil cosas que no entendía, el secreto de estado del posible golpe al gobierno de Bustamante y Rivero, la pésima noche anterior que tuvo producto de un desamor, la propuesta de la puta de la calle de los olvidados, la que lo dejó casi pasmado, atónito, con una incertidumbre propia de su grandeza intelectual, solo los grandes tienen grandes dudas frente a situaciones completamente adversas y las saben resolver.

Su mujer, doña Cristina de Jesús Arrunátegui Lingán, una dama de mundo, que participaba en cuanto evento social hubiese de la élite política en Lima, era su compañera y organizadora, se habían casado en una ostentosa boda a la que asistieron muchos personajes de la aristocracia limeña, entre ellos, el Presidentente Bustamante. Tiempo después, Camilo se enteraría de que su mujer le era infiel con él, no soportó más hasta que la echó de su casa con todas sus cosas y cortó todo tipo de relación amical con el presidente, solo quedaba el ámbito profesional, porque no podía dejar en el aire los destinos de la nación que se le habían conferido.
Tal vez era el momento de dejarlos así, tal vez no debía importar nada más, ya no tenía a prácticamente nadie, quizás no valía tanto la pena como para insistir en una suerte que parecía echada, tal vez la felicidad esté más cerca de lo que él creía, y no precisamente en las lides de la cordura, sino todo lo contrario, en las fauces de la demencia, en los surcos de la alucinación, en el secreto de la vida sin las formalidades banales de siempre.

Camilo de la Borda y Sánchez Vizcardo renunció al cargo de ministro de hacienda en agosto de 1948. A los dos meses, el golpe militar del general Odría se haría del poder y mandarían al exilio al presidente Bustamante. De aquella noche de copas y del puterío febril al que se entregó don Camilo, quedó la decisión más importante de su vida; una noche, buscó desesperadamente en la misma calle donde la dejó algún tiempo a la bella Princesa, al no encontrarla preguntó por ella en toda la cuadra, nadie le daba una razón exacta. Solo una persona, un militar que era su cliente habitual pero que pronto al volverla a buscar no la encontraría, fue su último amante, "se ha ido cantando ese vals, ese vals del amor lejano, distante, se ha ido llorando un amor que encontró por aquí, pero que nadie sabe quién es, hace ya un tiempo ha salido de la vida fácil, dijo que se iría lejos, yo lo dudo, no tiene dinero, siempre la vemos en el bar de Eleodoro, las noches de fin de semana, triste, muy triste..."

Se había enamorado y decidió dejar esa vida esperando por si volvía el príncipe que amó aquella noche y al que la política había consumido, incluso al punto de volverlo casi inhumano, de no perdonar la traición de su mujer Cristina y de su amigo, el propio presidente.
Volvió. La encontró una tarde de setiembre en el bar de Eleodoro, al fin pudo volver a besarla y perdonarla y perdonarse él también, ¿acaso el amor tiene algún límite?, ¿acaso el prejuicio puede más que el deseo de cambiar y de amar solo a la otra persona?, no encontró razón exacta y su prudencia hizo que tomara la decisión quizás no correcta, pero que lo hacía feliz, al fin su vida tuvo un sentido y fue realmente auténtica.

En medio de ese cielo gris, oscuro, incluso en primavera, partieron lejos a iniciar otra vida, esa que los señores y los 'dandys' no pueden volver a tener. No siempre lo que parece correcto es lo mejor, la felicidad no es una forma sino un estado cambiante, lo importante es saber como atesorar cada anhelo en las arcas infinitas del corazón.

domingo, 10 de octubre de 2010

Introspecciones Suicidas III (Mario Vargas Llosa y mis afanes literarios)


La mañana del jueves 7 me desperté extrañamente sobreexaltado y lo primero que hice antes de prender el celular (cosa habitual que siempre hago antes de cualquier otra cosa aún en el letargo) fue pararme a prender la televisión. Hasta ahora imagino que una fuerza sobrenatural que conecta mi espíritu literario con mi otro yo tuvo que activarse ese día muy temprano.

Ya con la televisión encendida puesta en América Televisión, Federico Salazar y Verónica Linares daban una noticia que esperaba hace ya varios años: "Reiteramos entonces la información que ha llegado, Mario Vargas Llosa acaba de ganar el Premio Nobel de Literatura 2010". Fue lo primero que escuché inmediatamente después de que se proyectara la imagen sobre mi rostro con la luz tenue del amanecer.

Hice un sonido de asombro que despertó a mi mamá en el otro cuarto y la verdad es que no era para menos. Hace algunos años, cuando estaba todavía en el colegio, me preguntaba ¿por qué si a Gabo le dieron el nobel en 1982, a Vargas Llosa aún no le dieron uno si es que su obra era tan magnífica y más que un escritor era un intelectual?, mis respuestas fueron dadas aquel viernes que desde las primeras horas se tornó festivo.

Creo que es totalmente justo dedicar estas líneas en agradecimiento a uno de los escritores que más ha influenciado en mi manera de escribir desde que me animé, con valentía de torero, a hacerlo. Para escribir (o intentar hacerlo) hay que leer primero, y el noble hábito de la lectura en gran parte en mi vida la incentivó Vargas Llosa. Ese estilo distinto, las historias frescas, verosímiles que me mantenían horas frente a un libro han sido las principales razones para que me guste tanto la literatura y para que me anime a escribir en primer lugar lo que a mí me de la gana, sin miedo a lo que otros puedan pensar.

Eso ha sido en general Vargas Llosa desde su niñez. Él ha hecho lo que le ha dado su entera gana, incluso desafiando a la autoridad paternal, que pensaba que era un maricón porque no le gustaba practicar deportes y tenía una afición por la literatura. Mandó a la mierda el machismo de su padre e hizo lo que siempre le gustó, lo que le hacía inmensamente feliz, por eso ganó el nobel, qué rico, haciendo lo que ama, encontró su norte, descubrió su talento y tuvo su recompensa, gran recompensa.

Alguna vez me preguntaron ¿en qué época te hubiera gustado vivir? y yo respondí que en dos: a inicios de siglo o en los años 50. No hubiera vivido en otras épocas. Elegí estas dos por motivos claves y eminentemente literarios. La primera porque he leído mucho del Gabo, situarme en las calles de Cartagena de Indias (Colombia es un país que me parece increíble aunque no lo conosca) a principios de siglo, con carruajes y sombreros de copa, bastones al andar y el garbo y la elegancia de toda una época de intelectuales, de descubrimiento y de amor fino me parece fascinante, "El amor en los tiempos del cólera" me transportó a estas épocas, "Del amor y otros demonios" la reforzó, la movida de la política peruana y cómo se plasma en "Los señores" de Luis Alberto Sánchez me terminó de atrapar y llevar a aquel tiempo y de pensar en que pude estar ahí y que pude ser un genial escritor por la riqueza intelectual de la época.

Y la segunda parte ha sido también fundamental gracias a los libros de Vargas Llosa. La lima de mediados de siglo, casi desértica, segmentada, politizada, militarizada en adelante, el inicio de los conflictos por las migraciones, el inicio de la sociología en el Perú que se plasma perfectamente desde los ojos de un adolescente en "La ciudad y los perros", esas calles frías y aún sin carros, los burdeles, los bares, las prostitutas y los primeros amigos, las fiestas, los boleros, los valses, la literatura, los golpes de estado, todo el panorama social de Lima representado magníficamente en distintas obras a las que se suman "Conversación en la catedral" de una agudeza brillante, que solo una mente tan lúcida podría escribir y "Los cachorros" que así como tiene toques divertidos, también tiene un trasfondo de crítica muy acentuada, pero difícil al tacto.

Me detengo aquí porque tengo que hacer mención a mi novela favorita de las que he leído de Vargas Llosa y a la que no se le da quizás mucha tribuna o no es tan sonada como las otras: "¿Quién mató a Palomino Molero?", este libro marcó profundamente mi vida personal y mi forma de ver los diálogos en la literatura, influyó asimismo en las conversaciones que incluyo en mis escritos, y es que la historia te captura desde el principio, ya en la primera página es impactante y da giros realmente inesperados, te lleva a lugares inhóspitos del desierto piurano, tanto que dan ganas de ir ya mismo y enrolarte en la base aérea y conocer al inefable Coronel Mindreau o al flaquito que cantaba boleros llamado Palomino Molero y que cometió el pecado de enamorarse de la hija mimada del Coronel. Quizás si no fuera por estos libros ya mencionados, ahora no tendría un blog y no estuviera escribiendo todo lo que extrañamente imagino o vivo a diario, o ambas cosas, o lo que sea que fuese.

Leer a Vargas Llosa es transportarse a otro mundo que está aquí, al rededor nuestro, es viajar a otra época y querer vivirla, muchos libros de él hay por mencionar, sus ensayos y obras de teatro, sus críticas y columnas en diarios, sus libros sobre realidad mundial, etc, es indudable que la literatura va más allá de las letras y toca las fibras más sensibles de la intelectualidad, de la libertad humana vista desde la palabra y de la desición, como la que él tomó a sus 22 años, querer dedicarse a escribir y no hacer más, porque eso lo hace feliz, y se va a morir feliz porque hace lo que sabe y para lo que nació.

Gracias maestro por escribir con el corazón y como se le da la gana, por contarnos sus historias personales sin pudores, por influir en mi forma de escribir y de ver la literatura, y acaso también de vivir, haciendo lo que realmente quiero y me gusta sin miedo a lo que los demás puedan decir. Bien merecido el Nobel que le han otorgado por su trayectoria y porque representa perfectamente al modelo nuevo de intelectualidad que hoy se está buscando, un modelo que no esté encasillado y que se exprese con total libertad, seguro de lo que se va a decir.

Gracias también por ser hincha del fútbol. Por ser crema. Por haber estado en la final del campeonato del 2009 en el palco presidencial del Estadio Monumental ante el clásico rival Alianza Lima. Gracias por haber gritado el gol de 'Ñol' Solano, por ser socio ilustre del Club de sus amores (y de mis amores también) y por siempre ponerlo de manifiesto, como en ese primer capítulo de "Travesuras de la niña mala", como en sus muchas declaraciones: "En lo que nunca he cambiado de manera de pensar es en mi apoyo a la 'U'. Soy hincha de universitario desde que tengo usa de razón. Soy hincha hasta la muerte"; o como es esta otra, donde describe uno de sus momentos más felices al lado de la crema "Nunca fui buen futbolista, pero mi entusiasmo compensaba mi falta de destreza, y uno de los días más felices de mi vida fue aquel domingo en el que 'Toto' Terry me llevó al nacional y me hizo jugar con los 'calichines' de Universitario contra los del Municipal. Salir a esa enorme cancha vistiendo el uniforme de los cremas ¿no era acaso lo mejor que podía pasarle a alguien en el mundo?", las palabras sobran después de leer esto.

Al igual que usted, don Mario, muchos sentimos lo mismo a ver la camiseta crema de la 'U', total, la literatura tampoco está exenta de las pasiones de multitudes, de los grandes deportes ni de los grandes equipos.

El Nobel de Literatura es suyo y está en la cumbre intelectual del mundo, el Perú lo reconoce ahora, aunque hace algunos años no lo haya hecho negándole la presidencia, yo no estuve y muchos de los que leen esto tampoco, pero sé que si hubiésemos estado no habríamos dudado en votar por el cambio, por la capacidad y la inteligencia, de todas formas y aunque nos sienta de pronto ingratos, la historia se encarga de devolverle todo lo que nos ha dado a lo largo de la historia junto a intelectuales también de talla como Javier Pérez de Cuéllar y Hernando de Soto, lo han puesto como el peruano más ilustre y representativo de esta generación. Se lo merece.

Esa mañana después de ver la noticia y de emocionarme por el premio, de seguir escuchando las noticias y de agradecer mentalmente el premio, fui a la universidad y en clase de Comunicación Turística celebramos con aplausos merecidos, todos los que hemos leído alguna vez a Mario y los que nos identificamos con su obra. El profesor Roberto Ochoa, uno de los editores del diario La República y profesor del curso, cerró con una frase genial: "Chicos, hay que celebrarlo más que nada porque al margen de que Vargas Llosa es un excelente escritor, el ha hecho en su vida lo que le ha dado la puta gana, y eso vale". Después del frenesí del momento, nos fuimos todos a chupar como se debe sabiendo que ese día el Perú estaba menos jodido que antes.

Que tengas larga vida, Marito. Gracias por tu obra infinita.

Lima, 10 de octubre del 2010.

sábado, 9 de octubre de 2010

Lucía

Mi amiga (en el sentido relativo de la palabra, porque es, probablemente, algo más o algo menos también) se ha quedado sin novio y yo buenamente, como el amigo tan fiel que soy, he rememorado algunos momentos importantes de nuestras vidas desde que tuve la felicidad de conocerla.

También tengo una lista de pedidos algo atrevidos para ella, algunos que han quedado en el tintero hace mucho tiempo y que quizás ella no los sepa y se entere por este medio (eso no quiere decir que mis pedidos van a ser cumplidos, en lo absoluto, aunque tengo una remota esperanza de que ello ocurra) que no es nada despreciable y que me parece una manera moderna de poner en claro algunos puntos que no nos atrevemos a decir cara a cara. Total, uno no todos los días se queda sin chico.

Pedí siempre conocer alguien como tú, gracias a Dios (mi Dios o tu Dios, ese que, según tú se hizo una paja y acabó en tu cara) estás aquí y existes, perra.

Pedí siempre no ser tan pudoroso para ciertas cosas y tener la concha suficiente para poder pedir otras, para ver el mundo desde la punta de mis huevos (en tu caso, ovarios traginados) y tú me lo enseñaste cuando fuimos a McDonalds y tragamos como cerdos con las cremas que se chorreaban entre nuestros dedos con toda la gente mirándonos.

Si tuviera mil vidas, gustoso no daría ni una por ti, porque no quiero que te mueras en esta puta vida, porque sin ti mi vida se va bien a la mierda.

Quiero que me des más conversaciones frente al mar, más sonrisas cómplices, más historias truculentas, esas que solo tú sabes contar y de las que me hago fan siempre, quiero que me cuentes lo último que te ha pasado y no dejar de saber de ti.

Quiero que me recojas como siempre en la universidad y rajar de las pendejitas y putitas que te hicieron daño o que involucraron en chismes a ti o a tus amigas (que también son mis amigas y con las que a veces suelo tener affairs, todos somos una familia cojonuda).

Quiero que sigamos hablando de sexo tal y como lo hicimos desde que nos hemos conocido, que me preguntes algunas cosas que te faltan descubrir, quiero preguntarte qué cosas sabes que yo aún no puedo hacer.

Quiero planear mil tonos más y por fin cumplir las promesas que dejamos un poco al aire:
-Algún día nos vamos a meter una borrachera increíble, ambos, y olvidar toda la mierda de este mundo.
-Esa borrachera implica drogas, yo no quería romperte, soy buen pata, sin embargo, ya probaste de esas lides así que tenemos una oportunidad del carajo para estrenarnos y disfrutar.
-Implica también una noche de pasión contenido desde hace tiempo, de misterio por saber cómo agarras, cómo tiras, cuán lejos estás dispuesta a llegar, con o sin tragos, en algún lugar extraño o loco, algo que no te resulte tan monótono como hasta hace algunos días.
-Escuchar música y quedarnos dormidos extasiados por todo lo anterior y al otro día salir a tomar un café como los buenos amigos que somos y que seremos el resto de lo que nos queda de vida (que espero que sea el mismo tiempo, porque sino estamos jodidos).

No quiero que vuelvas a sufrir más, me jode verte llorar, me jode saber que a veces mientes, que todo bien, que no pasa nada, es mentira, te conosco.

Que vivas al máximo tus experiencias porque tienes una habilidad demoníaca para plasmarlas sobre un papel (físico o virtual), que sigas escribiendo como lo haces porque eres infinitamente superior a mí, no exagero.

Te confieso que esa vez que quise hablar contigo, que estaba tan misterioso y que te dije para salir a conversar como siempre a Miraflores, fue para decirte que me gustabas (cosa que no te había dicho nunca en persona) y que ya que estabas soltera, deberíamos intentarlo porque haríamos una pareja de la puta madre.

No han cambiado mucho las cosas, eres mi amiga, pero la definición no queda sujeta solo a esas cinco letras, va mucho más allá, es más espiritual, más libre, más Woodstock. Eso es, lo nuestro es algo más Woodstock.

Me gustas, ¿te jode? , quiero estar contigo, ¿te sigue jodiendo?

Te juro que no estoy mintiendo, desde que te conocí lo he querido pero no me has dado la oportunidad.

No me hago dramas, lo nuestro es demasiado extraño y jodidamente genial como para hacer problemas, la única manera en la que no te tengo ahora es físicamente, por lo demás hemos llegado a un buen acuerdo.

Quisiera que te obsesiones y que me revientes el teléfono de llamadas, que me admires y que juegues a que me quieres así mal, que no tengas salida, después de todo juntos no somos tan malos.

Al menos me tranquiliza el verte feliz, y el contribuir a que seas más feliz, esa es mi verdadera felicidad, porque cuando hay amor de verdad, la mejor demostración es la libertad.

(A lo Woodstock pero sin tanta marihuana).

Quiero que si te caes, te vuelvas a levantar y que me consideres para ello. No quiero estar exento de tus lágrimas ni de lo que sientes por miedo, entre tú y yo hay un grado de confianza que es casi irrompible, infranqueable, lo sabes perfectamente.

Lo nuestro va más allá de las ataduras, de los celos enfermizos, de las peleas comunes de amigos, va mucho más allá, la vida me ha hecho entender que se puede ser feliz si encuentras a personas que piensen como tú y que sobre todo sean sinceras.

No estás bien del cerebro, eso me gusta.

Amo confiarte que me gusta tal o cual chica, que quieras a una y me digas "puta qué rica" o que odies a otra y me digas "Aj, chola de mierda, esa huevona es la reina de la sopa seca".

Vamos a tener tres hijos, no te olvides.

Quizás si no te llamaras Lucía nuestro feeling sería otro; hasta tu nombre va perfecto.

Hace tiempo, cuando volvíamos de miraflores en algún micro infame, tenía ganas de besarte. Las he aguantado ya bastante tiempo.

Vamos al Creamfields, sé que gozas con el alcohol y con un poquito de hierba y con la música electrónica reventandonos el cerebro, eres mi cómplice en esto y en muchas otras cosas más, gracias.

Vamos al Creamfields carajo.

Vamos a David Guetta.

Vamos el veintitres (ya sabes).

No dejes de ser mi cómplice, mi amiga, mi todo.

Fundámonos.

No sé si vas a estar pronto con otro novio o si vuelves con el mismo, es relativo, tu felicidad depende de ti, solo quería dejar constancia ante todo el mundo (si se puede considerar como "todo el mundo" a las cinco personas que leen mi blog) de que eres una de las mejores cosas que me han pasado en la vida y que no me imagino, no me hallo, no me encuentro si no estás.
Soy cursi pues, así me has conocido y también sabes de mis lados oscuros. Espero que jamás tengamos que separarnos y sabes que voy a estar siempre.

Y recuerda algo: por si algún día se te ocurre decirme que sí, no tengas la menor duda de que seré el hombre más feliz del mundo y que te haré la mujer más feliz del planeta, aunque tu sexto sentido no quiera muchas veces entenderlo.

Gracias por cada momento.

Posdata, te amo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Gris

Querido diario:

Hoy he conocido más de cerca la soledad. En tus hojas bizarras soportas entonces toda la ira que me causa la sensación de hastío de la vida misma, felizmente tú lo haces, por eso abuso de tu cansada impavidez y objetividad, por eso te agradesco el no criticarme por cada paso que doy, el estar pese a todo siempre conmigo, el ser la herramienta que necesito para reparar y reordenar algunos engranajes que muy a menudo se terminan desprendiendo de mi vida.

Hoy he conocido más de cerca la soledad y la vi en el rostro adusto de una bella mujer que me negaba una sonrisa, ¿qué hago?, ¿mantengo la sonrisa?, ¿me voy alejando y agacho lentamente la mirada?, nada, no hago nada. Para variar no puedo hacer nada porque no tengo la valentía, me gana la abulia, la melancolía, el cielo gris me puede, tu sonrisa me puede.

¿A dónde mierda se supone que estoy yendo?, hipotéticamente si fuera distinto (en un sentido reducido de la palabra) quizás tenga esa oportunidad, ya sabes que no siempre es como parece, no siempre puedes llegar al cielo sin aprender a volar primero, me falta, hay días de paupérrima gana, de mierda que vuela sobre mi cabeza.

No tengo sentido, no me hallo, no estoy. El orden se ha perdido por completo entre el cauce de un río que no puedo navegar, que el destino me ha impuesto sin opción a parada alguna, solamente voy y voy, no hay más, no habrá más, no hay nadie, tengo miedo, mucho miedo.

Por favor, ayúdame. Exorcisa todos esos miedos intrínsecos que me acollonan, que me tienen temeroso, frágil, quita los malditos fantasmas, dame vida, oxigena mi alma con un soplo del espíritu de tu corazón, no me dejes caer, no seas cómplice de la risa burlona de mi destino, cambia mi historia puesto que yo soy tan cobarde que ni siquiera eso puedo hacer.

Si te da la puta gana, mátame. Tírame contra la pared, señálame con tu índice, sé desafiante, saca una pistola, apúntame, grítame, dispárame, no falles, por favor, no falles, no hagas que me duela más aún, al menos tú te vas a sentir liberada, uno de los dos va a ganar, aunque sea a costa del otro, no tengas miedo, apúntame, disparame, mátame.

Querido diario, si no vuelves a sentir mis puños desgarrados y la pluma con el peso de mi alma sobre tus hojas desafiantes, quiero que sepas que ha sido por el bien de ambos: a veces lo mejor resulta no sentir lo que viene, aunque digan que es de cobardes, los valientes no viven y lo cuentan implícitamente.

Llega, no tardes, sálvame, ya sabes dónde estoy, si te vas a quedar, haslo, no me opongo, tampoco lo celebro, si quieres hacerme llorar de la felicidad (hace rato lo necesito) no te detengas, si quieres gritar que me quieres y que soy lo más importante para ti, no te reprimas, mi sueño es que lo vivas tan intensamente como yo y que cada día que pase me ames más, que sea tu corazón el que guíe mis pasos, el que lleve a perderme o a encontrarte, pero siemrpe a tu lado.

Sé que no vas a estar y ya no importa, si tengo que seguir esperando, lo voy a hacer, el problema es que no sé qué mierda espero, o a quién, da igual, la vida es una y los mejores años los tengo a tu lado, soledad, y mi apoyo más fiel está sobre ti, querido diario, es por eso que te hago este pequeño homenaje, porque nadie es capaz de ver más allá, de encontrar razones complejas y de ser feliz en la simpleza, aunque para mi desgracia, también estés solo en mi imaginación, así como la persona a la que le escribo estas líneas mustias, desesperadas, vomitivas.

sábado, 14 de agosto de 2010

Las aventuras del negro Bracy

-Vamos al taco.
-Vamos, pero pásale la voz al pollo y a su primo.
-Carajo, characato, pero no tengo plata-Dijo Bracy.
-Vamos nomás, que su primo del pollo ponga.
-Habla bonito, oye, todavía no aprendes bonito el español.
-Pero si yo hablo bien- Dijo Characato.

Caminaron desde la esquina del movimiento, un lugar obligado, un punto de encuentro desde hace varios años, para empezar la movida nocturna en Marcona. Cuentan que hace muchos años, cuando recién se descubrió el yacimiento de hierro en ese lugar y se había iniciado la sustracción para exportar, venían desde distintos lugares del país, distintas prostitutas hermosas, para satisfacer a los marineros o capitanes y a los altos funcionarios de las empresas que trabajaban allí, estas señoritas del sexo fácil eran las más solicitadas e incluso movilizaban a muchos caballeros desde muchos puntos, que, hacia los años 70, llegaban a Marcona, famosa también por sus playas vírgenes y lugares místicos.

Siguieron por una de las principales avenidas que conecta el centro de Marcona con la carretera que lleva hacia el desvío para Ica o Arequipa, y por el otro lado, es la médula de todas las zonas que se interconectan con ella. En Marcona no hay urbanizaciones, hay zonas, en los buenos tiempos, cuando operaba la "Marcona Minning Company" se construían cuadras de casas, las cuales bautizaron como "pabellones", con dos plantas y aproximadamente 10 casas en cada una de ellas. La empresa le otorgaba al trabajador una casa en el primer o segundo piso, para que pueda vivir con su familia. Tenían tres dormitorios, cocina, sala, comedor, cuarto de baño y de servicio y un pequeño espacio en la parte trasera de cada casa, el cual podía ser usado para tender ropa o tener algunos animales. A las espaldas de estos pabellones no había nada más que un camino oscuro y los espacios de guardado de cada casa, además una llave de luz general que jamás se apagaba porque dejaba sin electricidad a todos.

Las navidades eran una fiesta, se unían todas las cuadras de cada zona y hacían bailes en la pista, la misma empresa brindaba servicios gratuitos de pintado de fachadas y refacciones, el recojo de basura era puntual y las pistas estaban en perfecto estado, abundaban áreas verdes y diversas comodidades para todos los habitantes. Eran tiempos buenos, se trabajaba mucho, pero jamás excedían las ocho horas. Un ómnibus de la empresa recogía en cada esquina de los pabellones a los trabajadores, pasaba toda la ciudad y los llevaba hasta su lugar de trabajo, ya sea en la mina o en la operación de maquinarias, y aunque este sistema continúa hasta el día de hoy, ya nada es lo mismo.

En el gobierno nefasto de Velasco, se nacionaliza el yacimiento, conviertiéndose en "Hierro Perú", fuentes históricas señalan que el propio presidente se negaba a la medida pero que la presión dirigencial de una étile del sindicato de trabajadores y el ministro de Relaciones Exteriores Edgardo Mercado Jarrín, influyeron para que se tome la medida, el propio presidente entonces, pidió a su ministro que se encargue del problema.
Durante esos años posteriores a la nacionalización, hubo una ola migratoria puesto que las condiciones de trabajo ya no eran las mismas, había salarios paupérrimos y baja calidad de vida: la ciudad perdió el color y el misticismo de antaño. En 1992, el gobierno de Fujimori privatizó el yacimiento, la transnacional China "Shougang" inició sus operaciones, entonces, el centro minero pasó a llamarse "Shougang Hierro Perú". La consecuencia fue la explotación de trabajadores, las constantes huelgas y el abandono de las casas, zonas desaparecidas y pabellones que más parecen de terror, en un estado de abandono y olvido, de los buenos tiempos, solo quedan recuerdos, aunque la alegría de su gente jamás se pierde.

Caminaron aproximadamente 15 minutos, a paso lento y como envolviéndose en la noche, el negro Bracy y el Characato ( Que era vecino del pollo, desde su infancia, hasta que se fue a estudiar a la UNSA y volvió amando el Misti y el rocoto relleno) iban sin prisa, recién empezaba la noche. Desde la parte baja, se pararon en la entrada de la escalera ancha de cemento que conduce al segundo piso donde el Pollo y su primo vivían, silbaron y ambos salieron rápidamente con casacas impermeables y doble pantalón. El viento que corre es inclemente.

-Vamos al taco- Propuso Bracy.
-Vamos pues.
-Qué, ¿Apuestita?
-Cachorros- Dijo el Pollo.

El único salón de billas que hay en Marcona está al costado de una cantina y en una de las calles más movidas e ilegales del puerto. A tres casas se puede ver la entrada de un callejón desafiante, raído por el paso de los años, un antro de mala muerte que es conocido como "el callejón Cabrera". Aquí se mezclan familias que viven en casas apiladas y construídas a la fuerza, hechura de los propios ciudadanos y no de las autoridades y funcionarios de la minera. En este lugar se microcomercializa la droga que se vende en las playas y en las partes traseras de los pabellones, también es un prostíbulo que funciona las 24 horas del día previa cita con algún magnate al que se le tiene que pagar por el servicio. Es una serpentina de casas en cuyo final, al otro lado de la calle, se puede divisar la parte trasera del gran mercado del puerto. En sus paredes hay graffitis y perros enjutos, esmirriados, que hacen de guía cuando uno teme perderse. Lo paradójico que que en medio de la cantina, del callejón Cabrera y del billar, haya una estación de policías con oficiales sentados siempre, fumandose cigarrillos y escuchando algún vals o algún bolero y observando con nostalgia el otrora cine "Bahía" en el cual se proyectaban, en los años 70 y 80, las mejores películas del cine mexicano o las nuevas del americano.

-Los he traido acá por una razón- Inició la conversación Bracy, mientras ponía tiza en la punta de su taco.
-¿Qué has hecho ahora, negrura?
-Estoy cagado, pollo.
-Eso no es novedad, tienes un negro destino.
-En serio, les cuento. ¿Se acuerdan que estaba trabajando en una empresa de cable?
-Claro!-Dijo el primo- Recuerdo perfectamente que trabajabas como cable.
-Jaja, qué chistoso, en serio pues.
-Sí lo recordamos.
-Bueno, lo que pasa es que hace algunos días renuncié porque, ustedes saben, he conseguido un trabajo como gerente general del departamento de electricidad de marcona, entonces...
-Un ratito, un ratito-interrumpió el Primo- cual gerente general oye, bien que vas a ser pela cables.
-Bueno, lo que fuere, entonces, ayer un señor me llamó a mi celular, y me pidió que si por favor podía instalarle cable en su casa, pero que no quería que nadie se enterara, el vive al costado de la empresa donde trabajaba, a dos casas, le dije que ya, así como a la una de la madrugada me subí al techo y de la misma parabólica, saqué un anexo y lo conecté a un cable que iba directamente a los televisores del tío. La huevada me había salido bien paja, porque no hubo ni un "chis" ni un rayito ni nada, pensé que iba a quemarme, pero igual ya sabía como trabajar eso. Me pagó y me fui, al otro día me llaman temprano y me dicen "negro, la cagada, te están buscando huevón, han reportado que anoche como a las dos de la mañana y media, la antena parabólica de Cable Marcona ha volado, qué has hecho, mierda." Creo que puse el positivo en el negativo, la he cagado porque dejé a todo Marcona sin cable y al tío sin televisores, porque según me dijeron, también explotaron...
(Hubo un silencio corto)
-Puta que eres pendejo, negro.
-Jajaja, (estallaron en risas) cómo se te ocurre, mi querido Peter Ferrari, hacer semejante idiotez, ¿tú no sabes que por eso te deben estar buscando, hasta los de la Interpol?
-He venido a despedirme, mañana me voy de viaje.
-Carajo, encima eres correlón, todas las de negro tienes.
-Oye, qué quieres que haga, si me chapan, me jodo.
-Y ¿Cuánto te pagaron por hacer ese chiste?
-Cincuenta maracas.
-Estás con plata negro, vamos a tomar unas chelitas, pero por atrás nomás, no vaya a ser que te vean y te jodes. Mírate, estás blanco, negro huevón-Dijo characato.

Bracy era un tipo seguro, conocía a casi todos en Marcona, educado, amable, siempre presto para ayudar, dueño de un carisma y de un sarcasmo voraz, era un mil oficios, se había metido en cuanto trabajo pudo, pero no era ningún ignorante, gustaba mucho de la lectura y de hacer vida bohemia.
Antes de desgraciar el sistema de cable en Marcona, trabajó limpiando postes de alumbrado público y reparando líneas de teléfono. Del primer trabajo se fue porque un buen día había subido hasta lo más alto con su trapito y sin arnés, era casi de noche, de pronto una inusual garúa cayó sobre el puerto, al hacer contacto con un cable suelto del poste, el pobre negro se electrocutó y se puso más negro de lo que ya es. Bajó cogido del poste como mono y aún temblando, en los últimos metros de la caída, tomó más impulso y cayó mal, se fracturó el pie y no pudo trabajar por algunos meses.
Después de recuperarse, fiel a su estilo, siguió retando a las alturas. Reparaba líneas de teléfono, trabajo poco exigente, puesto que, por lo general, la telefonía local funciona muy bien allá. Entonces ideó una forma de hacer más dinero y puso el primer locutorio de llamadas en Marcona: "Llamadas aéreas de emergencia, llamadas,llamadas" Se trepaba de una troncal desde donde partían las líneas para toda una zona y con un teléfono de prueba, se ponía a hacer llamadas locales, nacionales e internacionales a cuenta de la compañía de teléfonos. De pronto, uno pasaba a cualquier hora, y veía al negro trepado en lo más alto de un poste y con un teléfono negrito como él, del tamaño de un ladrillo y haciendo llamadas encargadas, a un sol o dos la llamada, depende del lugar del destino y del tiempo. "Oye Bracy, qué haces tan arriba, huevón?" , "acá pues, trabajando! más tarde vamos a la playa, qué dices?", " Ya pues, pero a qué hora sales, para avisar a la gente" , " No sé, yo te llamo!", "No tienes saldo", " Y qué chucha crees que estoy haciendo acá arriba, más bien, no guardes el número que aparesca" y así, se pasó varios días en distintos puntos del puerto, llamando y llamando, hasta que le cayó la ley y tuvo que correrse a Nazca porque los de la empresa de telefonía lo querían linchar y les debía un montón de plata, que obviamente, jamás iba a poder pagar.

Se fueron a tomar algunas chelitas en unas bancas oxidadas que estaban en un parque de arena, desde donde había una vista espectacular al cielo de Marcona. Un cielo estrellado, sin nubes, con una luz diáfana que se refleja en cada una de las casas, la luna se ve más cerca y a lo lejos, la arena se pierde poco a poco, como si las estrellas la guiaran para terminar en el mar, la resaca de las olas se oía en medio de la madrugada, del humo del cigarro y del alcohol.

-Puta que tengo frío.
-Yo también negro. Y extraño a mi chica-Dijo el Primo.
-¿Tan sentimentales? yo también extraño a la mía-Suspiró el Pollo- ¿Y tú, Characato?
-Ni me hablen, por eso me vine de vacaciones, me puso cachos con un patita de industrial.
-Estás cagado, te daré un sabio consejo...nunca dejes lo que quieres ni lo que tienes, por una mujer.
-Ese negro, estás inspirado.
-En serio, si vienes, que sea a estar con tus patas, a huevear, a chupar, a distraerte, qué se yo.
-Sí, tienes razón, ya fue la melancolía.
-Bien dicho, carajo.
-Se han acabado los puchos, Pollo, cómprate más.
-Tengo una mejor idea-Pensó Bracy.
-Carajo, no jodas negro, otra de tus huevadas no pues.
-Qué ¿arrugan?, les propongo bajarnos pabellones, la gente recién está yendo a sus casas, sería divertido.
-Puta que eres terrorista negro, a ti te han debido llamar del MRTA o de Sendero.
-Vamos pues, de ahí yo me jalo a un asunto.
-Vamos pues-Animó el Primo.
-Será...
-Negro, ¿a qué asunto? -preguntó Characato.
-No seas sapo, serrano conchatumadre.

Raudamente se separaron para no levantar sospechas y se volvieron a encontrar por una zona llamada "Las Islas" donde había la mayor cantidad de personas despiertas, el negro era un estratega, hizo un plano, "vamos por Las Islas, nos bajamos tres, después subimos por la zona "O" y salado pollo, el pabellón de tu vieja también paga pato, luego subimos por la zona "P" y terminamos en "Las Colinas" volverían a casa pasadas las tres de la madrugada, los nervios atacaban a todos, menos al negro.

Bajarse pabellones consistía en desactivar la llave de luz que había en la parte trasera de los pabellones, dejaba a todas las cuadras sin suministro eléctrico, la razón de ser era sencilla: En Marcona casi jamás faltaba la luz, salvo cuando había emergencia, que se corte era un presagio de malas cosas.

-¿Listos? no arrugen mierdas, yo me encargo de bajar las llaves y desconectar los cables.
-Para eso chambeas, negro de mierda, todo lo que aprendes-Susurró Characato.
-Cállate carajo.

Se juntaron e hicieron una línea y muy despacio, cubriéndose las caras, se perdieron entre la oscuridad, evitando a los huachimanes que rondaban a esa hora. El negro se puso un pasamontañas y los demás se cubrieron con una capucha, se dividieron, dos casi en la esquina, y Bracy con el Pollo para bajar la llave.
El primer pabellon era un conjunto de casitas con cuadraditos iluminados, de un momento a otro, todo a oscuras.

-!Ya lo bajó!
-!Corre conchatumadre!
-Negro, ¿estás con pasamontaña o me estás hueveando?
-!Corran!

Un huachimán empezó a pitar por toda la cuadra mientras que los cuatro compadres corrían por separado, se perdieron entre la noche y en un par de minutos llegaron hasta el siguiente parque: el de los columpios, la zona "O".

-Mi vieja debe estar tomándose un cafecito, no sean así.
-Cállate carajo.
-Ese negro, puro diente, la cagada.
-Shhh...
-!Corran!

Otro seguridad tocó el pito y algunas gallinas empezaron a cacarear en medio de la bulla de los zapatos, se dividieron y el pollo tropezó, a unos veinte metros venía el huachimán en bicicleta, corrió lo más que pudo por la avenida principal pero entró en cuenta de que había un callejoncito cercano por donde no podía entrar con bicicleta y que lo llevaría justo a donde habían quedado. Entretanto, a lo lejos pudo ver un grupo de personas saliendo de sus casas, asombrados por la luz.

-Ahora sí, la última de la noche, tengo una mejor idea.
-¿Qué vas a hacer negro? - Lamentó cansado el Primo.
-Síganme.
-Te seguimos siempre, oh, señor de los milagros.
-Ya San Martincito, vamos pues.
-Ah, están chistosos, a ver si van a poder correr ahora.

La caja de la llave del pabellón de la zona "P" estaba con seguro, una cajita lo cubría, Bracy sacó una llave maestra y palanqueó, introdujo la llave por la cerradura y logró abrir la caja.

-Eres un chucha, oye.
-Son las llaves maestras de la ciudad.
-¿y cómo carajos las tienes?
-Soy amigo del alcalde, pero para trabajos de refacción, jamás sería para robar.
-Ah ya, lo sabemos, eres un zambito honrado, descuida.
-¿Listo?
-Listo!
-Corre!

A lo lejos otras dos sombras esperaron hasta que estén los cuatro para que corran juntos, cuando de repente, Bracy vociferó:

-Temblor! Señora, ayuda! Se sale el mar, se sale el mar !
-Cállate negro de mierda, la estás cagando !
-Señora, temblor! Se hunde la costa!
-Callen al negro, oye...
-Se sale el río!
-En Marcona no hay río, negro imbécil !
-Se me corre la media, señora, temblor !
-Tres huachimanes, la cagada, corran!
-Eso es chicos, qué divertido es escapar de la justicia!
-Cállate negro reconchatumadre, que por tu culpa nos estamos yendo a la mierda!
-Nos agarran, nos agarran, mamá, qué va a decir mi mamá!
-Dos a la derecha y dos a la izquierda, nos encontramos en la parte de atrás de la canchita de fútbol de Las Colinas, rápido.

Se dividieron en el acto, vieron que los huachimanes los habían rodeado, ellos también se separaron, el negro y el pollo corrieron por distintos pabellones que hacían llegar a Las Colinas, estaban seguros porque habían perdido de vista a sus perseguidores, solo tenían que asegurarse de mantener la distancia. El problema estaba en el primo y en characato, que no corrían tanto y que eran medio ciegos, el characato, en un momento, desapareció. Al percatarse de esto, el primo se detuvo y se escondió para que no lo vean.

-¿Dónde mierda te has metido, characato?

Desde algún lugar remoto, se oyó una voz cortada, como ahogada.

-Primo! acá, ayuda!
-Carajo. dónde te has metido...
-Acá primo! a tu derecha!
-No me huevees habla bien, nos están siguiendo...
-Acá , en el bote !
-En qué bote !
-La basuuuuuuuuuuura.

De pronto divisó la cabecita del chacaracato, llena de papeles y desperdicios.

-Carajo, qué mierda haces ahí, qué asco eres.
-Me seguía y me desvié y me metí un clavado de aquellos, primo. El huachimán siguió su camino y ni cuenta se dio.
-Eres un huevas tristes, ya sal rápido que nos esperan, felizmente estos tachos miden metro y medio.
-Si hubieras visto mi clavado, una cosa impresionante.
-Quita, cochino.

Se encontraron todos donde quedaron, el negro fumaba un cigarrillo de lo más tranquilo, el pollo aún seguía algo nervioso.

-Tanto se han demorado?-Reclamó Bracy.
-Carajo, el huevón de characato de metió de cabeza al tacho de la basura.
-Jajaja, y por qué?
-Por imbécil.
-Es que me venían persiguiendo y no tenía dónde esconderme y tuve una brillante idea sí o no?
-Eres un hueveras, bueno en fin, ahora sí tengo que irme, nos vemos mañana gente, y hagan ejercicios pues, que para mañana la misión es dejar sin luz la casa de los funcionarios y bajarnos la central eléctrica de todo Marcona, ya tengo las llaves.

Todos miraron a Bracy y le dijeron en coro, al mismo tiempo, mientras se daban vuelta para irse:

-!Te vas a tu mierda, negro!

lunes, 28 de junio de 2010

Introspecciones suicidas II


Yo soy tan común como ver a un loco calato andando en pleno Jirón de la Unión. Yo soy tan común como ver a un chofer de combi bajandole un billetito a un policía para que no le ponga la papeleta. Yo soy tan común como salir a chupar un sábado en la noche y regresar a casa con el pan a las 8 am.
A veces, yo me quiero, a veces, no.

Me gustan los días oscuros y tengo problemas de sueño, amo el invierno y fui depresivo algún tiempo. Tomé pastillas para dormir, fumé casi una cajetilla diaria y después me enamoré perdidamente, o quizás no, también hice daño y terminé estropeando todo, el gran error de mi vida, jamás debió pasar, en resumen, siento que soy consecuencia de mis propios actos propios de la inmadurez de mi edad adolescente.

A los 20 ves la vida de otra manera, ya no andas con rodeos y no haces drama de todo, la vida tiene que ser muchísimo más simple y no es lo mismo enamorarte a los 15 que a los 20. A pesar de los cambios, la intensidad con la que vivo no la he cambiado nunca, aunque a veces me fallen los cálculos sobre todo en el amor.

Me acuerdo perfectamente desde el primer día que te conocí, en esa fiesta a la que no iba a ir, esa noche elegante en la que faltaba alguien para completar el lugar vacío que había en tu mesa, recuerdo que llegué y te vi y jamás he sentido otra vez esa mirada sobre mí de nadie más, quizás cuando la vuelva a sentir sabré que me he vuelto a enamorar, porque no te conocía ni siquiera un minuto, pero esa mirada fue todo. Me acuerdo que te vi después de un par de días, en un club por algún lugar perdido de Lima y fui a buscar a tu mejor amiga, tras los lentes oscuros en cuyos cristales se reflejaba el sol, escondía la mirada más tímida que le di a alguien, tú pensabas que yo no te veía, y me mirabas con descaro, me buscabas, y yo también, pero después de eso, todo cambió, nuestra historia se suspendió y pensé que todo pasa por algo.

Tenía que viajar, no podía quedarme en Lima, se lo dije a tu mejor amiga, ella no estaba dispuesta a soportar una relación a distancia, quizás ahora yo tampoco lo haga, me sería muy difícil, tú me dijiste que todo estaría bien, que la olvide, que era mejor así y estabas mañana, tarde y noche en mi celular, en mi teléfono fijo y en mis redes sociales, hablabas de ti con autosuficiencia, como para conocerte mejor a propósito, y lo conseguiste, me preguntabas siempre ¿cómo estás? ahora quizás ya no lo recuerdes, no importa, si llegas a leer esto, te vas a acordar.

6 de la mañana de algún día de hace unos años un mensaje en el celular.
"¿Cómo amaneciste? espero que bien, yo me acabo de despertar y anoche soñé contigo, me encantó, ahora en un ratito me voy al colegio, espero verte pronto, ten un lindo día ¿sí? te quiero niño."
Perfecto, yo no tenía la mínima intención de estar contigo, creo que tú me conquistaste primero haciéndote notar, y yo no me daba cuenta hasta que un buen día mensajeando mientras estabas en la playa me dijiste " Eres un niño increíble y lindo, le puedes gustar a cualquier chica, y yo si fuera una de esas chicas, no dudaría en estar contigo" eso cambió mi manera de pensar, me acuerdo que desde ese momento empezamos a hablar distinto, a recordar cómo nos conocimos, y tu mejor amiga (que pasó a ser una entrañable amiga mía también) me decía que éramos la pareja perfecta, que tú y yo habíamos nacido para estar y, es más, que si yo estuve con ella, fue porque era necesario que eso pase para que al final tú y yo nos encontráramos. Creo que no se equivocó, quedamos en salir, me moría de la verguenza pero daba igual, quería verte.

Llegaste en el carro de tu papá y yo te esperaba en la esquina de un lugar céntrico donde flamean miles de banderas, en ese tiempo, con un sol radiante. Yo tenía un polo blanco, Jean y Converse. no podía haber ido más simple, tenía varios kilos menos, quizás te acuerdes, cruzaste la pista, no sabías a dónde mirar, cuando llegaste a la esquina caminé un poco, caminaste despacito, me mirabas y no sabías qué hacer, yo tenía miedo, confieso que por un momento pensé que ibas a salir corriendo pero de pronto te acercaste y no dijiste una sola palabra, no me saludaste, solo te acercaste y yo también lo hice, despacio, sentí ese perfume Givenchy que aún guardo y cuido con especial cariño, me encantaba, tus labios estaban sobre los míos y no habíamos dicho absolutamente nada, cerramos los ojos, fuimos felices y nos dimos un tierno primer beso en medio de la gente, de los carros, de la bulla, de todos, ¿Tú notaste eso? yo no, es como si no hubiese habido nadie, solo tú y yo, fue el beso más dulce que me han dado, no miento ni exagero, después me abrazaste fuerte, muy fuerte, y yo también, te dije que te quería y que estaba feliz de estar en ese momento y en ese lugar, me dijiste que no te arrepentías de estar conmigo ahí mismo, te tomé de la mano y nos fuimos caminando, me reí de la situación y de la gente y tú tambien, pasamos por mil embajadas por todo San Isidro, hablando de todo lo que no podíamos por teléfono, fuimos al cine, salimos de noche, caminamos por las avenidas sin saber dónde estábamos, nos despedimos, nos mensajeamos a los dos minutos, ¿estabas bien? sí mi niño, estoy bien, ¿y tú? yo camino a casa, mi papá me recoge, como siempre; está bien, cuídate, hablamos por messengger más tarde, ¿te parece? perfecto, al rato, te extraño, yo a ti, este día ha sido mágico, ya lo creo, y después hasta muy tarde, era muy feliz.

Ya estábamos, pero necesitaba decírtelo, tú me vas a entender, te recogí del colegio y nos fuimos rapidito, tenías varias cosas para mí, siempre fuiste tan detallista, tan preocupada, eras mi chica, mi mamá, mi abuelita, mi amiga, eras todo, absolutamente todo. Te sentaste y cruzaste las piernas, tu figura delgada se veía perfecta con tu uniforme y tu peinado, tu rostro aún de niña, te tomé de las manos y me puse de rodillas, te di una flor y te dije si querías estar conmigo, casi lloras, me abrazaste y me dijiste que sí, que para siempre, nos besamos otra vez y leí los miles de papelitos que me habías hecho, comí el chocolate que me regalaste, salimos pronto de la mano y nos fuimos a caminar a Miraflores como siempre, felices, quizás fuimos al cine (tú me enseñaste a ver más cine, yo lo odiaba, pero contigo me gustó, te confieso que casi no he ido al cine desde que ya no estamos y no sé si quiera volver a ir si no es contigo) quizás fuimos a ver el mar, amabas ver conmigo el mar, sentarnos en nuestro lugar que sabes perfectamente cual es, aunque de repente ahora ya no tenga el mismo significado para ti, no importa, yo me acuerdo que cuando había calor te tomaba de la mano y nos quedábamos callados viendo la inmensidad hacia el fondo y soñábamos con vivir y despertar todos los días viendo ese mismo paisaje que nos unió alguna vez; cuando había frío, te abrazaba fuerte y me pedías que no te falte nunca, no decías nada, solo bastaba que me mires para entender que no necesitabas palabras, solo querías sentirme cerca.

Nos conocíamos de memoria, como si fueramos hermanos, nos predecíamos, recuerdo perfectamente que cuando me molestaba algo, tú me preguntabas qué me pasaba, yo como siempre y como todos, te decía que nada, y me lo preguntabas mil veces, y yo mil veces nada y me decías exactamente lo que me molestaba y yo te preguntaba cómo demonios lo sabías, y tú, te conosco perfectamente, sé lo que te molesta, intentabas arreglar las cosas en el acto, jamás podías pasar una noche si estabamos mal, si algo fallaba, ponías todo de tu parte para arreglarlo, eras única en ese sentido, no querías darme motivos de nada, me llamabas mil veces para saber como estaba y todas tus amigas sabían de mí y me querían un poco, les caía bien, en un momento eso te llegó a joder demasiado ¿verdad? a mí también me jodían ciertas cosas, al principio no fue fácil, te debes acordar, como siempre, tengo mala suerte con los exs y el tuyo no fue la excepción, pero estuvo bien, al final y poco a poco se fue por completo y me lo dijiste y demostraste, cada momento que pasábamos era perfecto, incluso cuando nos peleábamos.

Te amaba tanto que mi primera vez fue contigo. No había nadie en mi casa, tampoco nadie iba a llegar, veíamos tele en mi cuarto y poco a poco fuimos olvidándonos un poco de lo que transmitían, te pregunté si estabas segura, me dijiste con firmeza que sí, que estabas completamente segura y que me amabas, yo te dije que también, la computadora estaba prendida y sonaba october, sonó mil veces, sonó tu corazón junto al mío dentro de los dos, fue muy despacio, con mucho cuidado, casi temblando por los nervios, con muchos abrazos, con muchos besos, sin prisa, sentí que estábamos completos, no cabíamos en tanta felicidad, de saber que ambos habíamos empezado una nueva etapa, eramos completamente de ambos, my only hope, my only peace, my only joy, my only strength, my only power, my only life, my only love... la canción era perfecta, sollozaste después un poco de la emoción, me abrazaste fuerte y me dijiste mil veces que me amabas, que estabas feliz, te dije que eras lo mejor que me había pasado, que nos habíamos entregado por completo, que nada nos iba a separar. Nos fuimos, comimos después , caminamos, nos abrazabamos, se murió el día, como siempre, juntos.

Estabas conmigo en todas, cuando era feliz y cuando estaba mal, cuando me tuve que ir a vivir a otra ciudad por algunos meses y me llamabas a diario a preguntarme cómo estaba, que cuándo volvería por ti, te decía que ya quería ir, que te extrañaba, quería verte y mis papás (por primera vez) ya sabían quién eras tú y que estábamos, te aceptaban, eras una princesa, mi papá te amaba, creo que hasta hoy quiere que seas parte de la familia, como antes, todos te querían, mis primas, mis tíos, mi mamá al final teminó aceptándote y teniéndote cariño, siempre me pregunta por ti, me dice que eras una buena chica para mí, así como fue conmigo, también fue con tu familia, tus papás me querían y respetaban, es más, a veces me hacían más caso a mí que a ti, confiaban en nosotros, te iba a recoger, salíamos con ellos, me traían hasta mi casa, al principio me moría de la verguenza, pero después no tuve problemas, son geniales aunque andes medio peleada con ellos, eran tiempos dorados, un pasado mejor.

Mi tía enfermó de cáncer y tu mamá y tú me apoyaron increíblemente, a pesar de lo trágico, no podía faltar a tu fiesta de promoción, que con tanta anticipación habías planeado. Le dije a mi papá que algo distinto tenía que hacer, regalarte. Me ayudó, nos fuimos a comprar las flores más bonitas y vinimos con todo un vivero. Él se encargó de hacer el arreglo, le quedó increíble, por ahí debes tener alguna foto, no lo sé, buscamos una orquidea natural, la mejor de todo Lima, contactamos a una señora especialista que les hace las orquídeas a las promociones del Markham y el San Silvestre, escogí la que mejor iba con tu vestido, ese vestido negro que te pedí para esa noche, te hice una carta, llegué a tu casa, me miraste y mientras mi papá saludaba a los tuyos, te di el arreglo, lo miraste y te emocionaste, te encantó, a mí también, lo hice para ti, te dije, con mi papá, te sorpendiste, te di la carta y la orquídea, subimos al carro de tu papá y nos fuimos. Bailamos toda la noche, tuvimos una exquisita cena y fuimos bien atendidos, esa noche conocí el Sheraton. Dijimos que algún día íbamos a pasar un fin de semana hospedados ahí después de algún viaje que tuviéramos. Conversamos mucho, la pasamos bien, bailamos hasta las 6 y 30 de la mañana, fue la fiesta más divertida de toda mi vida, la mejor, nunca me la había pasado tan bien, contigo todo era increíble. Tomamos desayuno, nos fuimos cansados en el carro, de la mano, mi papá me esperaba en cierto lugar, bajé y me fui, quería que ese día sea eterno, quisiera reinventar la máquina del tiempo, gracias por todo.

Quedaba muy poco pero no lo sabía, para celebrar nuestro aniversario nos fuimos a un club hermoso al este de Lima, con mucho verde, me intentaste enseñar a nadar en la piscina, la pasamos increíble, hicimos el amor algunas veces, estábamos solo los dos, me encantaba saber que podía compartir tantas cosas contigo, incluso las que te gustaron por mí, o porque yo hice que te gustaran, como el fútbol. Regresamos tempranito a Lima, por la tarde, comimos mucho porque nos moríamos de hambre, nos llevamos lo que faltaba al estadio, mi papá y mi hermano nos esperaban para ver a la U , gritaste intensamente ese día los goles, eras una hincha más, te gustaba compartir cosas conmigo y me encantaba que lo hagas no por obligación, después nos fuimos a Starbucks y terminamos en día con unos frapuccinos de caramelo, riquísimos, te recogieron y yo me fui con mis papás, perfecto, día perfecto, feliz aniversario.

Yo tuve la culpa de nuestra eterna historia fallida, lo siento. No pude esperar y no supe ver todo lo que habías cambiado para mí, siguiendo mi ideología, solo me queda decir que todo pasa por algo, quizás no debíamos forzar nada más, de todos modos siempre vas a estar presente en cada cosa que haga y cuando tenga hijos, les hablaré de que mi primer amor fuiste tú, lamento no haber sido capaz de ver todo lo que significabas para mí, mi inmadurez no me dejó seguir contigo y renuncié a toda posibilidad, cuando me di cuenta, era demasiado tarde, pero no importa, me has dejado la mejor historia que he podido vivir y puedo decir que contigo he conocido el amor en todas sus dimensiones, gracias por todo lo que me enseñaste incluso después de haber terminado, guardo el mejor recuerdo tuyo en todo sentido y ojalá que en algún momento nos volvamos a encontrar. No todas las historias son perfectas, pero la nuestra fue la más bonita que haya podido vivir, ahora somos otros, tú no eres la misma y yo tampoco, hemos cambiado, pero mientras fuimos, estuvimos felices y esos momentos jamás nadie me los va a borrar.
El amor es así, impredecible, no importa entonces el mañana, solo vivir el momento, para que si se acaba, como todo ciclo en la vida misma, te queden los mejores recuerdos y la satisfacción de haber vivido intensamente y feliz.

Eres la introspeccion del amor que hasta ahora no he podido responder, que he podido conocer y que no sé si algún día repetiré, mientras tanto voy a seguir esperando a que pase la vida y me toque vivir algo mejor, distinto, de todos modos y aunque ya no te acuerdes de mí, gracias por lo vivido.
Soy Uziel y esta es mi historia de amor, que tal vez jamás pueda volver a vivir.

domingo, 20 de junio de 2010

Introspecciones suicidas


Yo nací un día de sol cuando nacía la última década del rock. Esta redacción no tiene sentido ni orden, así que no tengo la más mínima idea de por dónde empezar, seguir, ni mucho menos, por dónde voy a terminar, solo espero que para cuando acabe, esté realmente entendible todo lo que quiero expresar.

Decía que nací en la última década del rock, esa generación que dio con la punta de un mazo en el cerebro a todos los que escuchaban el mensaje contestatario y revolucionario de que, esta generación sería la que cambiaría definitivamente el mundo. Kurt Cobain se mató, o lo mataron, o qué demonios, y se fue la mejor banda de grunge de la historia, una jodienda total, ¿no creen?, Héctor lavoe se mató y adiós salsa de barrio, de la calle, un 5 de abril del 92, a un tal Alberto Fujimori se le ocurrió cerrar el congreso y nos jodió a todos, se fue a la mierda la democracia, por otro lado, en otras partes, hace algunos años había terminado la guerra fría y el mundo terminaba de despolarizarse, en el Perú se acababa el terror y atrapaban a un tal Abimael, un terruco de mierda que jugaba a la guerrita y nos tenía como a perro en navidad, en ese contexto nací yo y muchos de los que leen este intento de ubicación geográfica-psicológica de por qué demonios somos lo que somos ( Y también, a veces, estamos los que estamos).

Yo también vi pokemón y Dragon Ball. Creo que por eso engordé. Me acuerdo que iba a mi refrigeradora y comía mucha fruta, y después galletas y kame-hame-ha, y el maestro Roshi y Krillin y sus seis puntitos satanicones en la frente y un amigo entrañable que subía a jugar conmigo y con cachaquitos de dibujos y un cuadradito de playgo, fútbol con los muñecos. Esa fue mi primera introspección gay, jugar fútbol con el muñeco.
Con los pokemones fue otra historia, porque andaba con una pelotita escupiendo a diestra y siniestra "ven a mí, pikachú" tamaña idiotez que solo se puede explicar en una edad en la que todos carecemos de raciocinio. Pero no me arrepiento, porque sé que todos ustedes, infames que leen esto, se sienten identificados, así que no se me vengan a blanquear acá. Pikachú y toda su pandilla me torturaron el cerebro y me cambiaron para mal. Nunca entendí por qué Ash no atrazó a Brock con Misty, tanto fue mi afán que en los exámenes me hueveaba : El volcán Misty, en ciudad paleta, y Gary Oak. Qué desgracia, deberían prohibir esos dibujos que te confunden todo el examen y así, los primeros fracasos.

Yo también, como ustedes, quise conocer Namekusein, esa fue mi primera introspección, entre nubes voladoras y piccolos, con la marihuana.

Yo jugaba con los "chipi taps" ¿y? todos alguna vez nos tiramos al suelo y dijimos, "sapito no vale, pe' , calaco melas" porque se hablaban las lisuras a medias, y después las primeras pichangas, como cincuenta bolitas corriendo atrás de una pelota, hasta el arquero iba a coger la pelota adonde estuviera, qué afán, recién ahora entiendo los orígenes de mi desorden, esa fue mi primera introspección con la planificación de mi vida.

Mi primera chica fue por cartitas, cuando la veía me hacía pichi. Después de medio año de un furtivo amor expresado por misivas la vi, y efectivamente, me hice más la pichi. Solo le pude dar un piquito en más de medio año, tenía 11 y mi vida empezaba a tener cosas divertidas. Esa fue mi primera introspección con el amor, se llamaba Delsa, pero me gustaba otra, de secundaria que se llamaba Valeria. Desde chibolo con la huevada.

No me averguenzo de decir que yo también bailé el "tic tic tac", yo también baile "culebrita pa' ti" yo también bailé "colegiala, de mi vida yo te quiero y te adoro" y en mi colegio también salí haciendo una coreografía del "siqui-siqui" un día de la madre. Esa fue mi primera introspección con el baile, aunque después, haya conocido bien la buena salsa, la dura, la de Lavoe y Frankie Ruiz, todos en algún momento escuchamos y bailamos la rica technocumbia, y no me digan que no, porque a esa edad, nadie discrimina.

Yo también veía todos los sábados de 12 a 4 pm "El Chavo" y era feliz con las repeticiones. Me mataba de la risa con las estupideces que hacían y aún hasta hoy lo sigo viendo y exijo a América TV que transmitan otra vez en ese mismo horario todos los capítulos de Chespirito, del Chapulín y del Chavo y otra vez y otra más. Con ellos tuve mi primera relación sexual con la televisión, mi introspección adictiva televisiva.

La primera vez que vi porno fue en Uranio 15, un día haciendo zapping a las 12.30 de la madrugada, y veo a unas calatas despampanantes contorneándose y coqueteándole a la cámara. Cueros se llamaba el programa, bienvenido mi primer deseo morboso, apetitoso e insaciable de placer en ese momento, de un momento a otro, descubrí que había una manera de saciar el placer y las ganas que sentía al ver a esas féminas, entonces, la primera paja. Y no me digan que jamás se pajearon porque no les voy a creer, y nadie se los va a creer; esa fue mi primera introspección con el sexo y con la autoexploración corporal.
Un día, un familiar que venía de visita a mi casa se quedó a dormir en mi cuarto y fingía que dormía, yo hacía movimientos extraños en la cama y con la televisión prendida, al otro día se lo contaron a mi vieja, ¿y ahora? caballero, no más citas nocturas de placer, televisión restringida y castigado por pajero. Cercenaron mi manera de conocerme y de conocer el mundo, no hay derecho.

Yo escuchaba mucha música en el antiguo equipo de papá, ponía el tornamesa, jodía cassettes y grababa mi voz en varias cintas. Así me reprendieron muchas veces por arruinar colecciones enteras al poner "REC" y dejar que graben gritos míos. Una mesa de centro era mi "piano" y unas hojitas garabateadas encima de un florero, mi partitura. Fue mi primera introspección con la música, que poco después se convertiría en una gran pasión y afición que tendré hasta que me muera.

Y así poco a poco se fue pasando la vida hasta formar lo que realmente soy ahora. Todo influye, todo me ha servido, para bien o para mal, para quedarme con eso o para darme cuenta de lo que no debo hacer, y supongo que de niño fui más feliz, porque aún no conocía en su total dimensión el amor, el sexo, los vicios ni a las personas. Eso lo conocí ya mucho después, y para eso, hay segunda parte. Pronto más introspecciones que serán más suicidas aún.